jueves, noviembre 01, 2012

JUEVES 29 DE NOVIEMBRE DEL 2012.

Primera Lectura: Apocalipsis 18:1-2, 21-23; 19:1-3, 9

18 1 Vi después otro ángel que bajaba del cielo; venía con gran autoridad y su resplandor iluminó la tierra.
2 Gritó a pleno pulmón:

-¡Cayó, cayó la gran Babilonia!
Se ha convertido en morada de demonios,
en guarida de todo espíritu impuro,
en guarida de todo pájaro inmundo y 
repugnante;
21 Un ángel vigoroso levantó en vilo una piedra del tamaño de una rueda de molino y la tiró al mar diciendo:

-Así, de golpe,
precipitarán a Babilonia, la gran ciudad,
y desaparecerá.
22 El son de cítaras y músicos,
de flautas y trompetas
no se oirá más en ti,
ni artífices de ningún arte
habrá más en ti,
ni murmullo de molino
se oirá más en ti,
23 ni luz de lámpara
brillará más en ti,
ni voz de novio y novia
se oirá más en ti,
porque tus comerciantes eran los magnates de la tierra
y con tus brujerías embaucaste
a todas las naciones.

19 1 Oí después en el cielo algo que recordaba el vocerío de una gran muchedumbre; cantaban:


- Aleluya.
¡ La victoria, la gloria y el poder
pertenecen a nuestro Dios,
2 porque sus sentencias son legítimas y justas!
Él ha condenado a la gran prostituta
que corrompía la tierra con su fornicación
y le ha pedido cuenta de la sangre de sus
siervos.

3 Y repitieron:

- Aleluya.
El humo de su incendio
sube por los siglos de los siglos.

9Entonces me dijo: "Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero". Y añadió: "Estas palabras verídicas son de Dios".


Explicación.

Proclamación celeste de la ruina del imperio por boca de un mensajero excepcional (gran autoridad); la presencia del ángel ilumina la tierra: alegría y esperanza (1).

Se compara la caída de Roma a la de la antigua Babilonia; Cayó, cf. 14,8; Is 21,9; Jr 51,8;morada de demonios, etc.. cf. Is 13,20s; 34,11; jr 50,39; Bar 4,35 (2).

21-24. Acción simbólica (cf. Jr 51,63; Mt 18,6) de un ángel, explicada por él mismo (21-24). La ruina destruye la vida doméstica de la gente sencilla, la fiesta, el trabajo, el cariño: el son de cítaras, etc., cf. Is 24,8; Ez 26,13 (22); ni voz de novio y novia, etc., Jr 7,34; 16,9; 25,10 (23a). Pero el imperio, con su comercio, dominaba al mundo, engañando con sus malas artes (23b)

Aclamaciones a Dios por su acción; son los últimos coros del libro. El Dios justo no ha tolerado la injusticia y ha rehabilitado a los suyos, injustamente perseguidos y condenados (1-2). De toda la gloria y opulencia anterior no queda más que el humo de la ruina definitiva (3). 

El ángel dice a Juan que escriba, para consuelo y ánimo de los cristianos, notificándole el origen divino de sus palabras (9).

Salmo Responsorial: Salmo 100:1-5


1Vitorea al Señor, tierra entera, 
2servid al Señor con alegría
entrad a su presencia aclamando.
3Sabed que el Señor es Dios,
él nos hizo y somos suyos,
pueblo suyo y ovejas de su aprisco.
4Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dadle gracias, bendecid su nombre:
5«EI Señor es bueno, su misericordia es eterna,
su fidelidad de edad en edad».

 100 Himno con invitatorio ampliado y motivación simplificada. El invitatorio se articula en siete imperativos, de los cuales el central da contenido concreto a la alabanza. El último verso es el texto de la bendición. En un horizonte universal, de "la tierra entera" se coloca la elección de un rebaño. El contexto es cúltico, como una procesión de "entrada": "puertas, atrios, presencia".
100,2. "Servid" puede tener sentido genérico, venerar, o restringido, dar culto.
100,3. "Sabed" es imperativo raro: tiene el peso de reconocer. El complemento "nos" se estrecha al pueblo. "Nos ha hecho" físicamente por la bendición patriarcal de la fecundidad (Gn 12,2); políticamente, haciendo de una masa de esclavos una nación libre; religiosamente por la alianza.
100,5. "Bondad, fidelidad y lealtad" forman parte de la proclamación litúrgica, desde Ex 34,6 en adelante.

Trasposición cristiana.
 "Nos hizo" se puede ensanchar para que abarque a todos los hombres (Hch 17,26); se puede estrechar a la Iglesia como rebaño del buen pastor (Jn 10,12-16).
Evangelio: Lucas 21:20-28


PREDICE LA RUINA DE JERUSALÉN.

20 Cuando veáis que Jerusalén va siendo sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su devastación.
21 Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad;
22 porque ésos son días de reivindicación en que se cumplirá todo lo que está escrito.
23 ¡Pobres las que están encinta o criando en aquellos días! Porque habrá una necesidad tremenda en la tierra y un castigo para este pueblo.
24 Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que los plazos de los paganos se cumplan.

LA CAÍDA DE LOS IMPERIOS. EL TRIUNFO DEL HIJO DEL HOMBRE.

25 Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y en la tierra las naciones paganas serán presa de angustia, en vilo por el estruendo del mar y el oleaje,
26 mientras los hombres quedarán sin aliento por la temerosa expectación de lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo vacilarán.
27 Entonces verán llegar al Hombre en una nube con gran potencia y gloria.
28 Cuando empiece a suceder esto, poneos derechos y alzad la cabeza, porque está cerca vuestra liberación.


Explicación.

(20-24) Jesús niega el segundo presupuesto de la pregunta, la aparición de una señal salvadora. Cerco de Jerusalén. Su ruina corresponde al "día del Hombre" (17,24.37; cf. 13,35; 19,27.41-44; 20,16). La destrucción llegará hasta el final (cf. v.6), la única solución es una huida lo más rápida posible (21). Son los días del desquite o de la justicia (cf. 18,1-8); todo lo escrito, cf. 11,50s (22).

Compasión de Jesús por las víctimas inocentes (23). Dispersión de los judíos y humillación de Jerusalén (cf. 13,35). Esta ruina inaugura la época de los paganos, que significa la llegada del reinado de Dios (9,27) (24).

(25-28). Acontecimientos posteriores, en contexto pagano. La caída del régimen opresor judíos, consecuencia histórica del rechazo de Jesús, será seguida por la caída sucesiva de los opresores paganos, consecuencia del rechazo y persecución contra el mensaje; vse. Mc 13,24-27; éste será el curso de la historia.

La catástrofe cósmica era símbolo de la caída de un orden social injusto (Is 13,10; 34,4; Ez 32,7s; Jl 2,10.31; 3,15), que aparece como la inauguración de un mundo diverso; las potencias del cielo, los poderes divinizados (25s).

Es el triunfo del Hombre sobre los opresores; su gran potencia de vida se opone a "las potencias" de muerte que vacilan; su gloria o realeza, a la realeza de los opresores que declina (27). Ante la ruina de un orden social injusto, que espanta a los hombres, los discípulos, cuya labor ha contribuido a esa caída, lejos de temer (cf. 21,9), han de cobrar ánimos, pues para ellos es señal de liberación (28).

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