miércoles, octubre 01, 2014

LECTURAS DEL 10 DE OCTUBRE DEL 2014.

Primera Lectura. Gálatas 3,7-14.

7sabed de una vez que hijos de Abrahán son únicamente los hombres de fe. 8Además, la Escritura, previendo que Dios rehabilitaría a los paganos por la fe, le adelantó a Abrahán la buena noticia: "Por ti serán benditas todas las naciones" (Gn 12,3). 9Así que son los hombres de fe los que reciben la bendición con Abrahán el creyente.
            10Mirad: los que se apoyan en la observancia de la Ley llevan encima una maldición, porque dice la Escritura: "Maldito el que no se atiene a todo lo escrito en el libro de la Ley y lo cumple" (Dt 27,26). 11Y que por la Ley nadie se rehabilita ante Dios es evidente, pues "vivirá el que se rehabilita por la fe" (Hab 2,4), 12y la Ley no alega la fe, sino que dice: "El que cumple sus preceptos, vivirá por ellos" (Lv 18,5).
           13El Mesías nos rescató de la maldición de la Ley, haciéndose por nosotros un maldito, pues dice la Escritura: "Maldito todo el que cuelga de un palo" (Dt 21,23); 14y esto para que por medio del Mesías, Jesús, la bendición de Abrahán alcanzase a los paganos y por la fe recibiéramos el Espíritu prometido.

EXPLICACIÓN.

7-14.     Sin duda, los adversarios de Pablo se gloriaban de su descendencia de Abrahán y exigían la circuncisión para incorporarse al pueblo de la promesa. Pablo afirma que sólo una fe como la de Abrahán (Gn 15,6) hace hijos suyos (cf. Rom 4) (7). Cesa toda superioridad basada en la raza. La extensión de la salvación a los paganos estaba prevista; lo prueba Pablo citando Gn 18,18 (cambiando "tribus" por "naciones") (8-9).

             La Ley no es sólo incompatible con la fe en el Mesías, sino que lleva a la ruina, pues impone penas severísimas a quien no la observa (Dt 27,26) y, por otra parte, es imposible observarla (10). Además, es incapaz de salvar, pues el hombre se rehabilita únicamente por la fe (Hab 2,4) y la Ley no pone esa condición (Lv 18,5) (11-12).

             El resultado de una Ley obligatoria, pero imposible de cumplir, era la maldición. El Mesías rompió el círculo de la maldición. Su resurrección demostró que aquel que la Ley llamaba maldito (Dt 21,23) era en realidad el Hijo de Dios. La Ley queda así anulada y la bendición de Abrahán (= la promesa, el Espíritu) puede extenderse a los que no tienen esa Ley, mediante la adhesión a Jesús (por la fe). Cesa la discriminación entre los pueblos (13-14).

Salmo. 111,1-6.

1 Aleluya. Doy gracias al Señor de todo corazón
en el consejo de los rectos y en la asamblea.
2Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.
3Su acción es magnífica y espléndida,
su justicia siempre se afirma.
4Hace recordar sus maravillas:
el Señor es piadoso y clemente.
5Da el alimento a sus fieles,
acordándose siempre de su alianza.
6Mostró a su pueblo la eficacia de su acción
dándole la heredad de los paganos. 
Explicación.
111,1 a "De todo corazón": Dt 6,5. Punto de partida del salmo: el rosario de aforismos quiere ser expresión cordial.
111,1 b "Consejo": véase Ez 13,9.
111,2ab "Estudio": tomo el verbo hebreo en su acepción tardía.
111,3b "Justicia": en sentido amplio. Compárese con la fórmula lapidaria de Sab 1,15.
111,4a "Hace / establece recuerdo" es expresión única en el AT.
111 ,4b Texto clásico en Ex 34,6.
111,5a "Alimento": lo refiero al desierto. El sustantivo hebreo con este significado lo comparte sólo con Prov 31,15.
111,5b El "recuerdo" de Dios sugiere su coherencia y lealtad al compromiso.
111,6a "Eficacia": p. ej. Ex 9,16. 
Trasposición cristiana.
 Lucas cita dos versos en el Benedictus y el Magnificat: 1, 49.68. El cristiano piensa en la nueva y eterna alianza. 
 
Evangelio. Lucas 11,15-26.
15 pero algunos de ellos dijeron:
- Echa los demonios con poder de Belcebú, el jefe de los demonios.
16 Otros, para tentarlo, le exigían una señal que viniera del cielo.
17 Él, calando sus intenciones, les dijo:
- Todo reino dividido queda asolado y se derrumba casa tras casa.
18 Pues si también Satanás se ha dividido ¿cómo va a mantenerse en pie su reino? ..., ya que decís que yo echo los demonios con poder de Belcebú.
19 Ahora, si yo echo los demonios con poder de Belcebú, vuestros adeptos, ¿con poder de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces.
20 En cambio, si yo echo los demonios con la fuerza de Dios, señal de que el reinado de Dios ha llegado hasta vosotros.
21 Mientras el fuerte bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros.
22 Pero cuando otro más fuerte que él lo asalta y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte el botín.
23 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no reúne conmigo, dispersa.
24 Cuando al espíritu inmundo lo echan de un hombre, va recorriendo lugares áridos buscando un alojamiento; al no encontrarlo, dice: "Me vuelvo a mi casa, de donde me echaron".
25 Al llegar se la encuentra barrida y arreglada.
26 Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él y se mete a vivir allí. Y al final de aquel hombre resulte peor que el principio.
Explicación.
Tres reacciones: general, de admiración (14, cf. 1,64s); otra, acusación de magia (15: Belcebú, nombre del demonio en la superstición popular; "Satanás", nombre teológico del Enemigo del hombre y de Dios, símbolo del poder y la ambición); tercera reacción: pedir una señal (16: cf. 11,29-32). La liberación del sordomudo, señal mesiánica (7,22; Is 35,5), pero no lo estiman suficiente.

Respuesta a la acusación de magia (agente de Belcebú) (17-23): absurdo que la liberación se efectúe por encargo del opresor (17s). No dirán que sus exorcistas están también en favor del demonio que intentan expulsar (19). La fuerza de Dios, lit. "el dedo de Dios", en Éx 8,15, causante de una plaga en Egipto, que endureció al faraón; la acción liberadora ya no se ejerce por medio de plagas, sino directamente con el hombre, aunque causa en algunos el mismo endurecimiento. Conclusión: el reinado de Dios está presente (20).

El fuerte (21), figura de Satanás; el palacio, en paralelo con el del sumo sacerdote (22,55): el poder religioso establecido está incluido en la figura de Satanás. Jesús es "el más fuerte" (cf. 3,16). La actividad de Jesús se propone desmantelar la institución judía (22). Hay que tomar partido: quien no se asocia a esa actividad se declara enemigo de Jesús. Con esta labor, Jesús va reuniendo el trigo en el granero (3,17); quien no colabora, pone obstáculos a esa cosecha (23).

Apólogo (24-26). El demonio es llamado ahora el espíritu inmundo, señalando su incompatibilidad con Dios. Peligro del hombre que, liberado de su ideología opresora, no acaba de optar por Jesús; caerá en un estado peor que el primero. Así, el pueblo que recibió el bautismo de Juan (3,21), separándose de la institución religiosa (cf. 7,29s), pero no da la plena adhesión a Jesús, acabará pidiendo su muerte, sometido de nuevo a los dirigentes y hecho cómplice suyo (23,13ss).

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