martes, septiembre 01, 2015

LECTURAS DEL DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DEL 2015.

Primera Lectura: Isaías 35, 4-7.

4Decid a los cobardes:
“Sed fuertes, no temáis”;
mirad a vuestro Dios, que trae el desquite,
viene en persona, os resarcirá y os salvará.
5Se despegarán los ojos del ciego,
los oídos del sordo se abrirán,
6saltará como ciervo el cojo,
la lengua del mundo cantará;
porque ha brotado agua en el desierto,
torrentes en la estepa,
7ª el páramo será un estanque,
lo reseco un manantial,

EXPLICACIÓN.

35,3-4. Compárese con la negativa de Éx 33,2 y la promesa de Is 52,6.

35,5-6. Ojos y oídos eran motivo conductor en 28-33 y lo son en 40-55.


Salmo Responsorial: 146,7-10

1¡Aleluya! Alaba, alma mía, al Señor 
6b que mantiene su fidelidad perpetuamente
7que hace justicia a los oprimidos;
que da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos.
8EI Señor da vista a los ciegos
el Señor endereza a los que se doblan,
el Señor ama a los honrados,
9el Señor guarda a los emigrantes;
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
10El Señor reina eternamente
tu Dios, Sión, de edad en edad. 

EXPLICACIÓN.

146,6b-7a "Fidelidad y justicia" pueden definir el gobierno del Señor; véanse Jr 50, 33; Sal 103,6.

146,7b La preocupación por los cautivos parece afirmarse con el destierro: Is 49,9; 61,1. Del sentido propio se pasa fácilmente a significar otras cautividades, físicas o espirituales.

146,8a También la ceguera admite significados metafóricos: Is 42,7.16-19; 43,8.

146,8b-9 En los extremos coloca a "honrados / malvados" o inocentes y culpables. Hay que tomarlos como correlativos. En medio, como caso particular las tres categorías tradicionales de "emigrantes, huérfanos y viudas".

146,9 Ex 22,21 s.

146,10 Sión es la capital de Dios Rey: Miq 4,7.

Transposición cristiana.

Para el tema de la realeza de Dios y de su Mesías citamos Ap 11,15. Jesús desata a la mujer encadenada (Lc 13,16), abre los ojos a los ciegos (Mt 9,30; 11,5), alimenta a los hambrientos (Mt 14,13-21).


Segunda Lectura: Santiago 2. 1-5


1Hermanos míos, no confundáis la fidelidad a nuestro Señor Jesús, Mesías glorioso, con ciertos favoritismos. 2Supongamos que en vuestra reunión entra un personaje con sortijas de oro y traje flamante y entra también un pobretón con traje mugriento. 3Si atendéis al del traje flamante y le decís: "Tú siéntate aquí cómodo", y decís al pobretón: "Tú, quédate de pie o siéntate aquí en el suelo junto a mi estrado", 4¿no habéis hecho discriminaciones entre vosotros? y ¿no os convertís en jueces de raciocinios inicuos?
                  5Escuchad, queridos hermanos, ¿no fue Dios quien escogió a los que son pobres a los ojos del mundo para que fueran ricos de fe y herederos del Reino que él prometió a los que lo aman? 

EXPLICACIÓN.

El favoritismo por los ricos indica la adhesión a una falsa escala de valores (cf. 1,9s). Esta conducta se desentiende de la preferencia de Dios por los pobres e ignora la opresión que ejercen los ricos, quienes, apoyados en su prestigio social utilizan la ley para favorecer sus propios intereses y en contra de los débiles (1-6).


Evangelio: Marcos 7, 31-37


31Dejó Jesús la comarca de Tiro, pasó por Sidón y llegó de nuevo al mar de Galilea por mitad del territorio de la Decápolis.  
Incomprensión de los discípulos: El sordomudo 
32Le llevaron un sordo tartamudo y le suplicaron que le aplicase la mano. 33Lo tomó aparte, separándolo de la multitud, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. 34Levantando la mirada al cielo dio un suspiro y le dijo:
-Effatá (esto es: «ábrete»).
35Inmediatamente se le abrió el oído, se le soltó la traba de la lengua y hablaba normalmente. 36Les advirtió que no lo dijeran a nadie, pero, cuanto más se lo advertía, más y más lo pregonaban ellos. 37Extraordinariamente impresionados, decían:
-¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

EXPLICACIÓN.

(7,31-37): Los casos de sordera o ceguera en el Evangelio (cf.8,24b; 10,46b) escenifican la incomprensión expresada en 4,12 (<<por más que vean no perciban y por más que escuchen no entiendan»). El episodio está en paralelo con el de 6,35-37, que mostraba la incomprensión de los discípulos antes del reparto de pan a la multitud judía. Son los discípulos o seguidores israelitas, no mencionados en la escena y que no habían entendido el dicho anterior de Jesús (7,18), quienes están representados por el sordo tartamudo (cf Is 35,6 LXX, del éxodo de Babilonia, lo que pone a la escena en clave de liberación de una esclavitud, la de la ideología nacionalista de poder). No entienden el mensaje de Jesús por no haber aceptado la universalidad del Reino. La curación se hace separándose de la multitud (seguidores no israelitas, cf. 7,14) (33), como en 7,17ss la pregunta de los discípulos y la respuesta de Jesús. Suspiró, tristeza, pena (cf, 8,12, de los fariseos) (34). El plural los sordos, los mudos, en la frase final (37), que se refiere a la única curación anterior, muestra de nuevo que el sordo es una figura representativa.

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