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jueves, marzo 01, 2012

Lunes 12 de marzo del 2012. Lc 4,24-30.

24 Y añadió:
-Os aseguro que a ningún profeta lo aceptan en su tierra.
25 Pero no os quepa duda de que en tiempo de Elías, cuando no llovió en tres años y medio y hubo una gran hambre en toda la región, había muchas viudas en Israel;
26 y, sin embargo, a ningua de ellas enviaron a Elías, pero sí a una viuda de Sarepta en el territorio de Sidón.
27 Y en tiempo del profeta Eliseo había muchos leprosos en Israel y, sin embargo, ninguno de ellos quedó limpio, pero sí Naamán el sirio.
28 Al oír aquello, todos en la sinagoga se pusieron furiosos
29 y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad y lo condujeron hasta un barranco del monte sobre el que estaba edificada su ciudad, para depeñarlo.
30 Pero él se abrió paso entre ellos y emprendió el camino.


EXPLICACIÓN.

Nazaret (nacionalismo), esa Cafarnaún (despectivo, por estar mezclados judíos y paganos): quieren que la actividad salvadora de Jesús se ejerza solamente en beneficio de Israel (aquí, en tu tierra); oposición a que beneficie también a los paganos (Lc anticipa lo que expondrá en episodios posteriores). La actitud exclusivista los cierra al mensaje. Jesús acusa: lo que está sucediendo en Nazaret no es más que un caso particular de lo que sucede a todo profeta. Israel es el pueblo que rechaza a los profetas y, en consecuencia, también a Jesús; la incredulidad impide la acción de Dios (24). Ya en el pasado Dios envió a los profetas (Elías y Eliseo) a otros pueblos , en detrimento de Israel (25-27).

Segunda reacción, de extrema violencia (28s). Antes que renunciar a su nacionalismo, quieren matar al enviado de Dios. Su ciudad, construida sobre el monte, alusión a Jerusalén y al templo: la actitud de los habitantes de Nazaret es la de la institución judía. Autoridad y libertad de Jesús (30). Emprendió el camino, la ejecución de su programa, desafiando la hostilidad.

miércoles, febrero 01, 2012

JUEVES 9 DE FEBRERO DE 2012. Mc 7,24-30.

24Se marchó desde allí a la comarca de Tiro. Entró en una casa, no queriendo que nadie se enterase, pero no pudo pasar inadvertido. 2 Una mujer que había oído hablar de él, y cuya hijita tenía un espíritu inmundo, llegó en seguida y se echó a sus pies. 26La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. 27Elle dijo:
-Deja que primero se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros.
28Le contestó ella:
-Señor, también los perros debajo de la mesa comen las migajas que dejan caer los chiquillos.
29Elle dijo:
-Por eso que has dicho, puedes marcharte: el demonio ha salido de tu hija.
30 Al llegar a su casa encontró a la chiquilla echada en la cama; el demonio se había marchado.

EXPLICACIÓN.

La sociedad pagana, antes considerada desde el punto de vista de los esclavos (5,2-20), está ahora representada por la sirofenicia (clase dominante) y su hija (clase dominada), en paralelo con Jairo y su hija (sociedad judía institucional) (cf 5,23 Y 7,25: hijita; 5,35 y 7,25.29: su/tu hija; 5,39ss y 7,30: la chiquilla); la clase dominada tiene un espíritu inmundo (25, cf 5,2), está endemoniada (7,26.29.30, cf. 5,15), es decir, alienada por el fanatismo de una ideología que la lleva a la autodestrucción. La sociedad pagana legitimaba la esclavitud (5,2ss, geraseno), reconocía derechos a una parte de sus miembros y los negaba a los restantes (esclavos, en paralelo con los marginados en Israel). La mujer, en paralelo con Jairo, le pide la liberación de la hija, es decir, que los oprimidos dejen su actitud de violencia. Jesús no expulsa este demonio; replica a la mujer enunciando el principio discriminatorio que los judíos aplicaban a los paganos (27: perros), equivalente al que ella aplica dentro de su sociedad. Ella responde reconociendo el derecho de todos (28) y renunciando así a la discriminación social. Por este mismo hecho queda liberada la chiquilla (clase antes dominada) de su ideología violenta (el demonio), que tenía su origen en la violencia del sistema (cf. 5,12) (29-30). Al renunciar a la injusticia (1,15: «enmendaos») se abre para el paganismo la posibilidad del reinado de Dios (cf 8,1ss).

jueves, diciembre 01, 2011

Jueves 15 de diciembre de 2011. Lc 7,24-30.

24 Cuando se marcharon los emisarios de Juan, se puso Jesús a hablar de Juan a las multitudes:
- ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿Qué salisteis a ver si no? ¿Un hombre vestido con elegancia?
25 Los que visten espléndidamente y viven en el lujo, ahí están, en la corte de los reyes.
26 Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, desde luego, y más que profeta.
27 Es él de quien está escrito:
"Mira, envío mi mensajero delante de ti;
él preparará tu camino" (Éx 23,20; Mal 3,1).
28 Os digo que entre los nacidos de mujer ninguno es más grande que Juan y, sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él.
29 El pueblo entero hizo caso a Juan, incluso los recaudadores, y dieron la razón a Dios recibiendo su bautismo;
30 en cambio, los fariseos y los juristas frustraron en ellos mismos el designio de Dios al rehusar su bautismo.


Explicación.
Interpreta y exalta la figura de Juan (24-27), precursor del Mesías. Superioridad de los que pertenecen al reino (28): diferencia entre dos épocas; los de la antigua son nacidos de mujer, los de la nueva, "hijos del Altísimo" (cf. 6,35.36).

Respuesta positiva: el pueblo entero (cf. 3,21), incluidos los recaudadores/pecadores (29). Respuesta negativa: los observantes (fariseos) y los teóricos de la Ley (juristas). Los que se preciaban de fidelidad a la voluntad de Dios expresada en la Ley frustran su designio expresado en la historia (30).