viernes, junio 01, 2012

25 DE JUNIO DEL 2012.


Primera Lectura: II Reyes 17, 5-8. 13-15a.18

5El rey de Asiria invadió el país y asedió a Samaría durante tres años. 6El año noveno de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría, deportó a los israelitas a Asiria y los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las poblaciones de Media. 7Eso sucedió porque, sirviendo a otros dioses, los israelitas habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de Egipto, del poder del Faraón, rey de Egipto; 8procedieron según las costumbres de las naciones que el Señor había expulsado ante ellos y que introdujeron los reyes nombrados por ellos mismos.
13El Señor había advertido a Israel (y Judá) por medio de los profetas y videntes: “Volveos de vuestro mal camino, guardad mis mandatos y preceptos, siguiendo la ley que di a vuestros padres, que les comuniqué por medio de mis siervos los profetas”. 14Pero no hicieron caso, sino que se pusieron tercos, como sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios. 15a Rechazaron sus mandatos y el pacto que había hecho el Señor con sus padres y las advertencias que les hizo. 18El Señor se irritó tanto contra Israel, que los arrojó de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

EXPLICACIÓN.

17,5-6. Apresado el rey, el partido antiasirio todavía resistía en la capital fundada por Omrí. El valor estratégico de la ciudad se demostró resistiendo tres años el asedio del ejército  más poderoso de la época. Salmanasar no alcanzó a ver la victoria; a su sucesor Sargón II tocó este honor dudoso de ejecutar como verdugo la sentencia del Señor. Conquistada la capital, Sargón II realiza enseguida una deportación en masa. De estado vasallo, Israel o Samaría pasa a ser una provincia asiria. Es el año 722. Para el autor bíblico esto es el final. En los anales asirios se habla de una nueva rebelión, que capitaneaba el rey de Jamat (arameo) aliado con un general egipcio. Sargón los derrotó el año 720.
17,6. El Rey de Asiria sería seguramente Salmanasar V.
17,7. Aquí pronuncia el historiador una oración fúnebre, no de elogio, sino de reprobación. El tema es una reflexión teológica sobre la historia, con deseo de presentar el caso como un escarmiento. El estilo es típico  de la escuela, un buen ejemplo de amplificación retórica. Repitiendo temas o motivos, desdoblando acciones, uniendo sinónimos, añadiendo oraciones de relativo, el autor llena una página. Si en poesía es frecuente la frase de tres o cuatro palabras, y en prosa narrativa la de cinco o seis, aquí encontramos muchas frases de 9 y 10 palabras: es una cadencia retórica que no desentona en la oración fúnebre. Se ha de declamar en tono patético.
El discurso tiene una construcción poco rigurosa. Esquemáticamente: pecados de Israel (7-12); el Señor amonesta por medio de profetas (13); nueva serie de pecados (14-17); ira de Dios y castigo (18-20); recapitulación desde Jeroboán hasta el destierro (21-23).
17,7. Pecado, pecar, es el término que el autor ha repetido ya más de veinte veces a lo largo de su historia. La referencia a la liberación de Egipto la pronunció Jeroboán cuando inauguró sus centros de culto.
17,8. La expulsión de otros pueblos es a la vez un beneficio mal pagado y un escarmiento no aceptado. La alusión a los reyes es dudosa.
17,13. Antes de recurrir al castigo, el Señor amonesta a su pueblo. Así entran en el esquema histórico los profetas, como un intento repetido del Señor para convertir a su pueblo. Hay que pensar en Ajías, Elías, Eliseo, Miqueas hijo de Yimiá, Amós y Oseas. La mención de Judá es una adición posterior, que intenta aplicar el sermón al reino del Sur desterrado.
17,15a. Los mandatos son las estipulaciones del pacto. Según el salmo 115,8, los que veneran ídolos se vuelven como ellos: ese principio teológico se expresa en un juego de palabras con una de las designaciones despectivas de los ídolos “vaciedad, vanidad” (véase Jr 2,5).
17,18. Como el término “Israel” es ambiguo (puede designar a todo el pueblo escogido o al reino septentrional), el autor aclara el sentido.

Salmo Responsorial: 60 (59).

3Oh Dios, nos has rechazado
                   y rompiste nuestras filas, 

                   estabas airado. ¡ Restáuranos! 
                   4Has hecho temblar y has resquebrajado el país
                   ¡repara sus grietas, que se desmorona! 

                   5Has hecho sufrir un desastre a tu pueblo
                   dándonos a beber un vino de vértigo; 

                   12Pero tú, oh Dios, ¿no nos has rechazado
                   y ya no sales con nuestras tropas? 

                   13Envía tu auxilio contra el enemigo,
                   que es vana la victoria humana. 

                   14Con Dios haremos proezas, 
                    él pisoteará a nuestros enemigos. 

EXPLICACIÓN.

60,3 "Rechazaste": con sentido militar en Sal 44,10.24.
60,4 El temblor de tierra es con frecencia teofánico: Sal 18,8; 68,9; 77,19 etc.
 60,5 "Vino de vértigo": que perturba o enloquece, que agita o tortura, de castigo y hasta de ejecución capital: Is 51,17.22; Jr 25,15-29.
60,12 Pregunta retórica (con relativa asindética) (12), petición (13). b) Expresión de un deseo entre potencial e irreal "quién me condujera ... ", reproche a Dios por su rechazo, petición. En la segunda explicación el sentido avanza así: escuchando el oráculo, el orante reacciona con cierto escepticismo o insatisfacción, "ya quisiera yo"; su deseo es irrealizable mientras Dios prolongue su rechazo; con todo, no se rinde, antes reclama esperanzado el auxilio de Dios.
 60,13 Véase Prov 21,31.
60,14 "Pisotear": como gesto de victoria: Is 63,6; Sal 44,6.

Trasposición cristiana.

 Se puede leer en clave eclesiológica. La Iglesia perseguida se siente derrotada y pide auxilio a su Señor; el cual responde afirmando su victoria y su dominio. Confortada con tales palabras, puede la Iglesia abordar nuevas empresas. Los comentaristas antiguos se han fijado en el estandarte: la señal de la cruz.

Evangelio: Mateo 7, 1-5

1 No juzguéis y no os juzgarán;
2 porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis la usarán con vosotros.
                      3 ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
4 O ¿cómo vas a decirle a tu hermano: "Deja que te saque la mota del ojo", con esa viga en el tuyo?
5 Hipócrita, sácate primero la viga de tu ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.

EXPLICACIÓN.

 Criterios que han de regir la vida de la comunidad. El gran defecto es la falta de amor (la viga). Aviso contra los que, por los defectos de otros, rompen la relación con ellos. Actuando así, la rompen con Dios (1-5).

24 DE JUNIO DEL 2012.


Primera Lectura: Isaías 49,1-6

1Escuchadme, islas; tended, pueblos lejanos:
Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó;
en las entrañas maternas
y pronunció mi nombre.
2Hizo de mi boca una espada afilada,
me escondió en la sombra de su mano;
me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba
3y me dijo: “Tú eres mi siervo (Israel),
de quien estoy orgulloso”.
4Mientras yo pensaba: “En vano me he cansado,
en viento y en nada he gastado mis fuerzas”;
en realidad mi derecho lo defendía el Señor,
mi salario lo tenía mi Dios.
5Y ahora habla el Señor, que ya en el vientre
me formó siervo suyo,
para que le trajese a Jacob,
para que le reuniese a Israel
-tanto me honró el Señor,
y mi Dios fue mi fuerza-:
6Es poco que seas mi siervo
y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance
hasta el confín de la tierra.

Explicación.

49,1-3. La llamada comienza en la raíz de la existencia, en un horizonte universal, al servicio de la palabra (51,16s). La palabra de Dios es espada (Ef 6,17; Ap 1,16) y es flecha (Sal 57,5; 64,4; 127,4): arma de cerca y de lejos.
49,4 El fracaso aparente es la paradoja de la misión; Dios se encarga de pagar el servicio: Gn 31,42s; Jr 15,10-18; Ez 33,30-33.
49,5. “Traer y reunir” pueden aludir al destierro y también al cisma que será anulado (11,13).
49,6. La tarea del patriarca era doméstica, fundacional; la del nuevo personaje será internacional: un cambio de la suerte espectacular.

Salmo Responsorial: 139 (138)

1Señor, tú me sondeas y me conoces.
2Me conoces cuando me siento
                   o me levanto,
de lejos percibes mis pensamientos.
                   3Disciernes mi camino y mi descanso,
                   todas mis sendas te son familiares. 
13Tú has creado mis entrañas
me has tejido en el seno materno.
14Te doy gracias
porque te has distinguido con portentos
                   y son maravillosas tus obras.
Conoces perfectamente mi aliento,
15no se te oculta mi osamenta.
Cuando me iba formando en lo oculto
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,

EXPLICACIÓN.

139,1 "Sondeas": véanse Jr 17,10; Sal 44,22; Job 28,27.
139,2 Compárense las polaridades con las de Dt 6,7; Is 37,28s.
139, 14ab (Adelanto la explicación de este difícil verso). La interpretación varía según se lea primera (texto masorético) o segunda persona, según se reduzca al verbo plh o a pl Alternativas: de modo portentoso he sido distinguido; con tus portentos te has distinguido; soy / eres prodigioso. Hace sentido como conclusión de la segunda sección.
139,13.14c.15.16 Ordeno los versos guiado por el paralelismo. Distingo dos unidades: el organismo y el destino. Del organismo menciona riñones, aliento y huesos; el destino es el curso de los días, conocido o fijado desde el comienzo.
139,13 "Riñones": sede de pasiones, con frecuencia unidos a corazón.
139,14c Forma buen paralelismo con la primera frase de 15: "aliento / huesos", "conoces perfectamente / no se te oculta".
139,15 "En lo profundo de la tierra": supone la ecuación seno materno = madre tierra: compárese con Job 1,21; Eclo 40,1.

Trasposición cristiana.

Sobre el Dios incomprensible: Rom 11,33; 1 Cor 2,10. Por la encarnación y redención, el misterio de Dios se vuelve más claro, y más profundo. La liturgia ha aplicado la polaridad sentarse / levantarse a la muerte y resurrección de Cristo.

Segunda Lectura: Hechos 13,22-26

22 Lo depuso y les suscitó como rey a David, hijo de Jesé, un hombre a mi gusto (1 Sm 13,14) que cumplirá todos mis designios".
23 De su descendencia, según lo prometido, Dios sacó para Israel un salvador, jesús.
24 Antes de su llegada, Juan predicó a todo el pueblo de Israel un bautismo en señal de enmienda.
25 Cuando Juan estaba para acabar el curso de su vida, decía: "¿Qué pensáis que yo sea? Yo no soy ése; no, mirad que detrás de mí llega uno a quien no merezco desatar las sandalias de los pies".
                  26 Hermanos, descendientes de Abrahán y vosotros los adeptos, a nosotros se nos ha enviado ese mensaje de salvación.

EXPLICACIÓN.

En conformidad con la tradición judía (cf. 2 Sm 7,12), presenta a Jesús como el Mesías liberador, sucesor de David (23, en contraste con el dicho de Jesús en Lc 20,41-44). Para darlo a conocer a sus oyentes, apela a la figura del Bautista y a su mero papel de precursor del Mesías (24s).

                  En la segunda parte (26-37) subraya que los destinatarios de la liberación obrada por Jesús son el pueblo de Israel y los que se le asimilan (26, cf. vv. 16.24). 

Evangelio: Lucas 1,57-66.80

57 A Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo.
58 Sus vecinos y parientes se enteraron de lo bueno que había sido el Señor con ella y compartían su alegría.
59 A los ocho días fueron a circuncidar al niño y empezaron a llamarlo Zacarías, por el nombre de su padre.
60 Pero la madre intervino diciendo:
- ¡No!, se va a llamar Juan.
61 Le replicaron:
- Ninguno de tus parientes se llama así.
62 Y por señas le preguntaban al padre cómo quería que se llamase.
63 El pidió una tablilla y escribió: "Su nombre es Juan", y todos quedaron sorprendidos.
64 En el acto se le soltó la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
65 Toda la vecindad quedó sobrecogida; corrió la noticia de estos hechos por toda la sierra de Judea
66 y todos los que lo oían los conservaban en la memoria, preguntándose:
- ¿Qué irá a ser este niño?
Porque la fuerza del Señor lo acompañaba.
80 El niño crecía y su personalidad se afianzaba; y estuvo en el desierto hasta el momento de presentarse a Israel.

EXPLICACIÓN.

Alegría compartida por el nacimiento de Juan (57s: cf. 1,14), como por el nacimiento de Isaac (Gn 21,6-8).
El nombre de Juan, ruptura con la tradición familiar (61). Se cumple la promesa y cesa el castigo (64); la bendición se expresará en el cántico (68ss). Se ve en estos hechos una intervención divina (65s).
Infancia de Juan (80). Vida solitaria, sin trato con los hombres. Su presentación a Israel estará motivada por un oráculo divino (3,2). El contacto de Juan con la secta de los esenios no pasa de ser una conjetura.

23 DE JUNIO DEL 2012.


Lectura del segundo libro de las Crónicas (24,17-25):

17Cuando murió Yehoyadá, las autoridades de Judá fueron a rendir homenaje al rey, y éste siguió sus consejos; 18olvidando el templo del Señor, Dios de sus padres, dieron culto a las estelas y a los ídolos. Este pecado desencadenó la cólera de Dios contra Judá y Jerusalén. 19Les envió profetas para convertirlos, pero no hicieron caso de sus amonestaciones. 20Entonces el Espíritu de Dios se apoderó de Azarías, hijo del sacerdote Yehoyadá, que se presentó ante el pueblo, y le dijo:
-Así dice Dios: ¿Por qué quebrantáis los preceptos del Señor? Vais a la ruina. Habéis abandonado al Señor y él os abandona.
21Pero conspiraron contra él y lo lapidaron en el atrio del templo por orden del rey. 22El rey Joás, sin tener en cuenta los beneficios recibidos de Yehohadá, mató a su hijo, que murió diciendo:
-¿Qué el Señor juzgue y sentencie?
23 Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Joás, penetró en Judá hasta Jerusalén, mató a los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco. 24El ejército de Siria era reducido, pero el Señor le entregó un ejército enorme porque el pueblo había abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así se vengaron de Joás. 25Al retirarse los sirios, dejándolo gravemente herido, sus cortesanos conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Yehoyadá. Lo asesinaron en la cama y murió. Lo enterraron en la Ciudad de David, pero no le dieron sepultura en el panteón real.

EXPLICACIÓN.

24,17. La muerte de Yehoyadá tiene un efecto semejante a la muerte de Josué, según Jue 2. Se diría que el autor polemiza sobre la capacidad de aconsejar de la nobleza (conocía la historia de Jeremías), en oposición a los sacerdotes.
El cambio de conducta y de situación es violento y no justificado. ¿No sucedió a Yehoyadá un sacerdote competente?, ¿o careció de todo ascendiente benéfico sobre el rey? Precisamente este sucesor, en un arrebato de inspiración profética, fue la ocasión de la catástrofe, por el endurecimiento del rey.
24,20. Al fallar los profetas surge un sacerdote inspirado (como el levita inspirado que pronunció el oráculo en la batalla de Josafat, 20,14). A este profeta se refiere probablemente Mt 23,25.
24,21-22. Se subrayan los agravantes del crimen; en recinto sagrado y contra la ley de la gratitud. A un delito de idolatría ha seguido un delito de sangre (véase el caso de Jananí bajo el rey Asá, 16,10); la dinastía y el templo siguen vinculados en la historia. La apelación de Azarías tiene valor de programa: es el sacerdocio y la profecía frente a la realeza (Amós era la profecía frente al sacerdocio y la realeza, Am 7,10-17). ¿Para esto ha salvado Joás la vida y ha reconstruido el templo? Se procura acallar la denuncia profética, pero la sangre sacrílegamente derramada prolonga la demanda de justicia del inocente asesinado.
24,23. Y así sobreviene pronto el castigo, más grave que el descrito en 2 Re y adealantando un poco el de Nabucodonosor: invasión, matanza, saqueo. Recordemos que Asá desató a los asirios, los cuales son ahora ejecutores de la sentencia divina; los cortesanos dan sólo el golpe de gracia. Y así la conspiración contra el profeta se vuelve contra el rey. Con énfasis suena “todos los príncipes, todo el botín”.
24,24. Se cumple la maldición conminada en Dt 32,30.

Sal 89 (88),4-5.29-30.31-32.33-34

4-He sellado una alianza con mi elegido,
                   jurando a David mi siervo: 

                   5«Te fundaré un linaje perpetuo 
y te construiré un trono para todas las edades».
29Le guardaré lealtad eterna
y mi alianza con él será estable.
                   30Le daré un linaje perpetuo
y un trono duradero como el cielo.   
31«Si sus hijos abandonan mi ley
y no siguen mis mandamientos,
                   32si profanan mis preceptos
y no guardan mis mandatos,
                   33castigaré con vara sus delitos
                   y a latigazos sus culpas;
                   34pero no les retiraré mi lealtad
                   ni desmentiré mi fidelidad; 

EXPLICACIÓN.

89,4-5 Sin introducción suenan palabras de Dios. Toma la iniciativa, elige como vasallo a David, le otorga con juramento (2 Sm 3,9; Sal 110,4; 132,11) una alianza, para él y sus sucesores en el trono.
89,29-30 La lealtad del Señor desborda la vida de David, de cada monarca, asegura una descendencia y un trono. La afirmación va más allá de una mera continuidad y establece una medida cósmica para la fidelidad del Señor y la duración del trono; véanse Sal 45,7; Is 55,3.
89,31-32 El delito se articula en una cuaterna, en la que es original el "profanar". La alianza referida es la del Sinaí, con el pueblo, que también obliga al monarca (Dt 17,18s): se escucha el lenguaje del Deuteronomista.
89,33 Las "varas" permiten un castigo calibrado y numerado, no aniquilan como el fuego o la espada: cfr. Ex 21,20.
89,34-35 Otra cuaterna de sinónimos reafirma enfáticamente la lealtad del Señor. Las formulaciones son originales por los verbos empleados.

Trasposición cristiana.

 Ya durante la economía antigua se leyó el salmo en clave mesiánica, y así lo han leído los cristianos. Parte del v. 21 se cita en Hch 13,22; 28b se cita en Ap 1,5. Más importantes son las relaciones temáticas: el título de Mesías, la unción, la relación Hijo / Padre, el título de primogénito (Rom 8,29; Col 1,15.18 Ap 1,5; Heb 1,6). Y para meditar el tema de la fidelidad, tenemos Rom 1,5.8; 2 Tim 2,11-13. 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,24-34):

 24 Nadie puede estar al servicio de dos señores, porque aborrecerá a uno y querrá al otro, o bien se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.
25 Por eso os digo: No andéis preocupados por la vida pensando qué vais a comer o a beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 Fijaos en los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan; y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellos?
27 Y ¿quién de vosotros, a fuerza de preocuparse, podrá añadir una hora sola al tiempo de su vida?
                  28 Y ¿por qué andáis preocupados por el vestido? Daos cuenta de cómo crecen los lirios del campo, y no trabajan ni hilan.
29 Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como cualquiera de ellos.
30 Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, la viste Dios así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?
                 31 Conque no andéis preocupados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir.
32 Son los paganos quienes ponen su afán en esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.
33 Buscad primero que reine su justicia, y todo eso se os dará por añadidura.
                34 Total, que no andéis preocupados por el mañana, porque el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le basta su dificultad.

EXPLICACIÓN.

 Propone el compartir (esplendidez) como opuesto a acumular riquezas. Está en juego la fidelidad a Dios o a la idolatría (24).
25 - 34.       Se explica el segundo miembro de la primera bienaventuranza (5,3), cómo se manifiesta el reinado de Dios sobre los que hacen la opción por la pobreza. Los que han renunciado a todo no deben estar preocupados por lo material. Generosidad del Padre con sus criaturas (26-30). Preocupación prioritaria: que sea realidad la justicia del Reino (33), la fidelidad a Dios que se muestra en la fidelidad al hombre, en la labor de la comunidad en el mundo. Resumen (34): Vivir en el presente; no faltará en el mañana la solicitud del Padre.

22 DE JUNIO DEL 2012.


Lectura del segundo libro de los Reyes (11,1-4.9-18.20):

1Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, empezó a exterminar a toda la familia real. 2Pero cuando los hijos del rey estaban siendo asesinados, Josebá, hija del rey de Jorán y hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el dormitorio; así, se lo ocultó a Atalia y lo libro de la muerte. 3El niño estuvo escondido con ella en el templo mientras en el país reinaba Atalía.
4El año séptimo, Yehoyadá mandó a buscar a los centuriones de los carios y de la escolta; los llamó a su presencia en el templo, se juramentó con ellos y les presentó al hijo del rey.
9Los oficiales hicieron lo que les mandó el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunión a sus hombres, lo que estaban de servicio el sábado y los que estaban libres, y se presentaron al sacerdote Yehoyadá. 10El sacerdote entregó a los oficiales las lanzas y los escudos del rey David, que se guardaban en el templo. 11Los de la escolta empuñaron las armas y se colocaron entre el altar y el templo, desde el ángulo sur hasta el ángulo norte del templo, para proteger al rey. 12Entonces Yehoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la diadema y las insignias, lo ungió rey, y todos aplaudieron, aclamando:
-¡Viva el rey!
13Atalía oyó el clamor de la tropa y de los oficiales y se fue hacia la gente, al templo. 14Pero cuando vio al rey en pie sobre el estrado, como es costumbre, y a los oficiales y la banda cerca del rey, toda la población en fiesta y las trompetas tocando, se rasgó las vestiduras y gritó:
-¡Traición! ¡Traición!
15El sacerdote Yehoyadá ordenó a los oficiales que mandaban las fuerzas:
-Sacadla de las filas. Al que la siga lo matáis (pues no quería que la matasen en el templo).
16La fueron empujando con las manos, y cuando llegaba a palacio por la puerta de las caballerizas, allí la mataron.
17Yehoyadá selló el pacto entre el Señor y el rey y el pueblo, para que éste fuera el pueblo del Señor. 18Toda la población se dirigió luego al templo de Baal: lo destruyeron, derribaron sus altares, trituraron las imágenes, y a Matán, sacerdote de Baal, lo degollaron ante el altar. El sacerdote Yehoyadá puso guardias en el templo. 20Toda la población hizo fiesta, y la ciudad quedó tranquila. A Atalía la habían matado a espada en el palacio.

EXPLICACIÓN.

11. El paralelo que sigue, del reino de Judá, es uno de los más importantes de la historia de los reyes. Después de Jehú ha matado a los reyes de los dos reinos y se ha proclamado rey de Israel, se podía esperar que continuaría las matanzas en el sur, hasta unificar bajo su corona los dos reinos; renovación dinástica total.
La raíz del pecado ha arraigado también en Judá: Atalía, hija de Jezabel, mujer de Jorán de Judá. Parece que la reina quiere arrebatar para su familia fenicia el trono de Judá. ¿Cuáles eran sus móviles? El autor no lo dice; sólo le interesa mostrar el fracaso de su acción. No son iguales las dos dinastías, porque la dinastía de David tiene una promesa de Dios que no tiene la del norte. El autor quiere que veamos con detalle cómo se cumple la promesa de Dios contra la expectación humana.
En la conservación de la dinastía juegan un papel decisivo el templo y el sacerdote; como si la vinculación de la dinastía con el templo fuera garantía de su permanencia. En el templo se esconde y crece el heredero legítimo, en el templo es proclamado rey.
11,1. Atalía imita la violencia de Jezabel y la crueldad de Jehú.
11,2. El libro de las Crónicas dice que Josebá era esposa del sacerdote Yehoyadá, lo cual explica que pudiera estar y moverse en el templo sin levantar sospechas.
11,4 El año séptimo tiene carácter jubilar. Tras una especie de cautividad bajo el mando legítimo, sucede una liberación. Podemos suponer que durante esos años, el sacerdote, sin revelar el secreto, ha ido consolidando el partido yahvista fiel a la memoria de David: una especie de oposición callada y expectante. En vez de Carios, otros leen Quereteos, cambiando una letra.
11,10. 2 Sm 8,7-11.
11,11. En medio del atrio y enfrente del edificio propiamente dicho había un altar: en el pasillo que forman la fachada del edificio y dicho altar, la guardia forma un doble cordón, que se alarga hasta la puerta de acceso del palacio; el pueblo queda en el atrio frente a la fachada. Desde el interior del templo o de sus dependencias sacerdotales viene el cortejo que acompaña y protege al niño rey, con Yehoyadá al frente. En este momento todavía no tocan las trompetas de rúbrica.
11,12-13. Se amplía la escena, antes concentrada en el sacerdote y la guardia: por una parte asoma Atalía, en el atrio caemos en la cuenta del pueblo que aplaude y vitorea. Señal de que la revolución de palacio podía contar con el apoyo popular.
11,15. “Seguirla” como gesto de ponerse de su parte: el sacerdote quiere prevenir una posible reacción, intimidando a los que no aprueben la acción. La reina no debe morir en el templo, pues su cadáver lo desecraría.
11,17-18. Con la renovación del pacto culmina la ceremonia. En este pacto se mencionan tres partes: el Señor, el rey, el pueblo. Su antecedente próximo es el pacto de David, cuando en Hebrón fue reconocido rey de todo Israel (2 Sm 5,3).
Según Jos 24, en la renovación de la alianza había un rito de purificación, que consistía en eliminar todas las imágenes de ídolos. Esta parte de la ceremonia se celebra esta vez al final, destruyendo pública y colectivamente el templo de Baal.
11,20. “Quedó tranquila”; es el verbo que usa el marco narrativo de Jueces y señala el comienzo de una etapa de paz.


Sal 132 (131),11.12.13-14.17-18

11EI Señor juró a David
una promesa que no retractará:
                   «Un fruto de tus entrañas
                   colocaré en tu trono.
12Si tus hijos guardan mi alianza
                   y los mandatos que les enseño,
                   también sus hijos, por siempre,
se sentarán en tu trono».  
13EI Señor ha elegido a Sión,
la quiere como residencia suya:
                  14«Éste es mi descanso para siempre,
aquí  habitaré, porque la quiero.
17Haré brotar un cuerno a David,
                   preparo una lámpara para mi Ungido.
                   18Vestiré de ignominia a sus enemigos;
                   sobre él florecerá su diadema».

EXPLICACIÓN.

132,11 a El verso es enfático. En tiempo del Cronista es una magnífica profesión de fe y esperanza.
132,11 b-12 El primero en singular sin condiciones. El segundo en plural y condicionado: Sal 89,29-38.
132,13 Elección de Sión: Sal 68,17; 87,2.
132,17 -18 Los verbos "brotar, florecer” vienen del campo vegetal. Tanto el cuerno como la lámpara parecen designar al sucesor.

Trasposición cristiana.

Éste es uno de los salmos mesiánicos clásicos: se incorpora a la serie de 2, 45, 72, 110. El NT lo cita en Hch 2,29 y 7,45-47. El cristiano como morada del
Padre y del Hijo: Jn 14,23. Los Padres han referido el v. 8 a la resurrección y ascensión de Jesucristo.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,19-23)

19 Dejaos de amontonar riquezas en la tierra, donde la polilla y la carcoma las echan a perder, donde los ladrones abren boquetes y roban.
20 En cambio, amontonaos riquezas en el cielo, donde ni polilla ni carcoma las echan a perder, donde los ladrones no abren boquetes ni roban.
                   21 Porque donde tengas tu riqueza tendrás el corazón.
                   22 La esplendidez da el valor a la persona. Si eres desprendido, toda tu persona vale;
23 en cambio, si eres tacaño, toda tu persona es miserable. Y si por valer tienes sólo miseria. ¡qué miseria tan grande!

EXPLICACIÓN.

Desarrolla el contenido de la primera bienaventuranza (5,3). La renuncia propia del Reino consiste en la renuncia efectiva de la riqueza. El hombre se define por los valores que estima y las seguridades que busca; ellos orientan su vida y marcan su personalidad (19-21).  La perícopa 6,22-23, continúa el tema del dinero; contiene numerosos semitismos, traducidos por sus equivalencias en nuestro idioma "Ojo perverso" = envidia, tacañería; "ojo simple", generosidad, esplendidez; sobre esta oposición se interpreta el resto. Propone el compartir (esplendidez) como opuesto a acumular riquezas.

21 DE JUNIO DEL 2012.


Lectura del libro del Eclesiástico (48,1-15):

1Entonces se alzó como fuego un profeta
cuyas palabras eran horno encendido:
2les quitó el sustento del pan,
con su celo los diezmó;
3por orden de Dios cerró el cielo
e hizo que cayeran tres rayos.
4¡Qué terrible eras, Elías!,
¿quién se te compara en gloria?
5Tú resucitaste un muerto,
sacándolo del Abismo por voluntad del Señor;
6hiciste bajar reyes a la tumba
y nobles desde sus lechos;
8ungiste reyes vengadores
y nombraste un profeta como sucesor.
7Escuchaste en Sinaí amenazas
y sentencias vengadoras en Horeb.
9Un torbellino te arrebató a la altura,
tropeles de fuego hacia el cielo.
10Está escrito que te reservan para el momento
de aplacar la ira antes de que estalle,
para reconciliar a padres con hijos,
para restablecer las tribus de Israel.
11Dichoso quien te vea antes de morir
[y más dichoso tú que vives].
12Cuando Elías fue arrebatado al cielo,
ELISEO recibió dos tercios de su espíritu.
en vida hizo múltiples milagros y prodigios con sólo decirlo;
en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu;
13nada le resultaba imposible:
bajo él revivió la carne;
14en vida hizo maravillas
y en muerte obras asombrosas.
15Y, con todo, el pueblo no se convirtió
ni dejó de pecar,
hasta que fueron arrojados de su país
y dispersados por toda la tierra.
Judá quedó diezmada,
Con un jefe de la casa de David.

EXPLICACIÓN.

48,1-11. La figura de Elías está compuesta con datos del libro de los Reyes y del profeta Malaquías. Resulta enérgica y sugestiva: el autor se arrebata al describirla. Su poder domina la lluvia y la tormenta en el cielo, 2-3, reyes y dinastías en la tierra 6-7, y alcanza hasta el Abismo, 5.
48,11. El griego ha introducido su fe en la vida futura: “y nosotros también viviremos”, que no encaja en el contexto. La traducción propuesta se basa en reconstrucción conjetural. Hay que notar en el v.8 la insistencia en la sucesión.
48,12-14. Con el mismo tema de la sucesión entra en escena Eliseo, el taumaturgo.
48,15. Al nombre de Eliseo se vincula la destrucción del reino septentrional. Perdura el reino del sur como continuidad: de él se ocupara el autor, sin mencionar a todos los reyes.

Sal 97 (96) ,1-2.3-4.5-6.7

                   1El Señor reina, la tierra goza, 
se alegran las islas innumerables.
                   2Nubes y nubarrones lo rodean,
Justicia y Derecho sostienen su trono.
                   3Delante de él avanza Fuego
abrasando en tomo a sus enemigos.
                   4Sus relámpagos deslumbran el orbe,
al verlo, la tierra se estremece.
5Los montes se derriten como cera ante el Señor,
                   ante el Dueño de toda la tierra.
6Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria.
                   7Se sonrojan los que adoran estatuas
y los que ponen su orgullo en los ídolos.
Ante él se postran los dioses.

EXPLICACIÓN.

97,1 "Islas"o costas: el mundo occidental mediterráneo; tema favorito de Isaías 11: 41, 1.5; 42,4.10.12; 49,1; 51,5.
97,2 Los "nubarrones" pueden ser parte del aparato teofánico: Dt 4,11; JI 2,2; Sof 1,15. El Señor se muestra ... encubierto. Para el estrado o basamento del trono: Prov 16, 12; 20,28; 25,5.
97,3 El "fuego" es elemento de la divinidad: la vuelve inaccesible y devoradora de cuanto se oponga: Is 29,6; 30,27; Dn 7,10.
97,4 Véanse Sal 18; 77,19.
97,5 "Como cera" Sal 68,3; Miq 1,4; quizá imagine los ríos de lava de un volcán.
97,6 Los cielos hacen de testigos notariales: Sal 50,6. La "gloria" de la teofanía: compárese con Is 35,2; 40,5.
97,7 El fracaso y necedad de los idólatras se va convirtiendo en tema convencional: Is 42,17; 44,20; Jr 2,28.

Trasposición cristiana.

Heb 1,6 aplica a Cristo el v. 7 según la versión griega. Mt 25, 31-46 dramatiza en escena un juicio final. Lc 21,28 da a entender que para los elegidos será un momento de dicha.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):

7  Pero, cuando recéis, no seáis palabreros como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán más caso.
8 No seáis como ellos, que vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis.
9 Vosotros rezad así:

                         Padre nuestro del cielo
                  proclámese ese nombre tuyo,
             10 llegue tu reinado,
                  realícese en la tierra tu designio del cielo;
             11 nuestro pan del mañana dánoslo hoy
             12 y perdónanos nuestras deudas,
                  que también nosotros
                  perdonamos a nuestros deudores;
             13 y no nos dejes ceder a la tentación,
                  sino líbranos del Malo.

             14 Pues si perdonáis sus culpas a los demás, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros.
15 Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

EXPLICACIÓN.

 La oración (5-14). Tu cuarto, tu puerta, metáforas para designar la interioridad. La palabrería en la oración (7) indica falta de fe. Vuestro Padre sabe lo que os hace falta, la oración dispone a recibirlo.

                El Padrenuestro (9-13), modelo de petición. Nueva relación con Dios (Padre),comunitaria. La conducta de este Padre guía la de los discípulos; del cielo, transcendencia e invisibilidad. La primera parte (9s) tiene como centro al Padre (tu nombre, etc.), y pide por la extensión del Reino a la humanidad entera. La segunda (11-13), tiene por centro la comunidad que pide por sí misma.

               Proclámese: el nombre designa a la persona según su aspecto característico, aquí a Dios que obra como Padre. Paralelo con 5,16: "glorifiquen los hombres a vuestros Padre del cielo", gracias a la actividad de la comunidad cristiana. Llegue tu reinado: éste se realizará por la opción contra el dinero y la fidelidad a ella (5,3.10). Realícese, etc., que se lleve a efecto el plan de Dios sobre la humanidad. La experiencia de vida impulsa a desear que esa vida se extienda.

              Pan del mañana (11), tal es el sentido del término gr. epiousion (aram, mahar,según san Jerónimo). Se pide que la unión y alegría propias de la comunidad final (banquete mesiánico, 8,11) sean un hecho en la comunidad presente. Relación con la eucaristía. Se pide el perdon/amor de Dios (12); la condición es el perdón/amor al prójimo. Los deudores  incluyen a enemigos y perseguidores (5,43ss). La tentación, el Malo remiten a la escena del desierto (4,1-11): se pide no actuar sin atender al plan de Dios, no caer en el providencialismo irresponsable y, sobre todo, en la ambición de gloria y poder (5,10: fidelidad). Como para Jesús, esto significaría renunciar a la misión liberadora. Necesidad de perdón (14-15).

DESARROLLO DEL PADRE NUESTRO.