viernes, abril 01, 2016

LECTURAS DEL JUEVES 28 DE ABRIL DEL 2016.


PRIMERA LECTURA. Hechos 15,7-21.

7 Como la discusión se caldeaba, se levantó Pedro y les dijo:
                   - Hermanos, vosotros sabéis que, desde la primera época, Dios me escogió entre vosotros para que los paganos oyeran de mi boca el mensaje del evangelio y creyeran.
8 Y Dios, que lee los corazones, se declaró a favor de ellos, dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros.
9 No ha hecho distinción alguna entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones por la fe.
10 ¿Por qué, entonces, provocáis a Dios ahora imponiendo a eos discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos tenido fuerzas para soportar?
11 No, nosotros creemos que nos salvamos por la gracia del Señor Jesús, de la misma manera que ellos.
                  12 Toda la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaban cuántas señales y prodigios había hecho Dios por su medio entre los paganos.


       SANTIAGO SALVAGUARDA EL PRIVILEGIO DE ISRAEL.


                  13 Cuando ellos se callaron, replicó Santiago:
                  - Hermanos, escuchadme:
14 Simeón ha relatado cómo Dios por vez primera se ha dignado escoger de entre los paganos un pueblo par aél.
15 Concuerdan con esto los dichos de los Profetas, como está escrito:


                  16 Después de esto volveré
                  para reconstruir la tienda caída de David;
                  reconstruiré sus ruinas
                  y la pondré en pie,
                  17 para que el resto de los hombres busque al Señor,
                  con todas las naciones que ya llevan mi nombre,
                  dice el Señor, que lo hizo
                  18 notorio desde antiguo (Am 9,11-12 LXX).

                  19 Por tanto, he resuelto yo que no se debe molestar a los paganos que se convierten a Dios; 
20 basta escribirles que se abstengan de contaminarse con la idolatría, de contraer uniones ilegales, de comer animales estrangulados o sangre;
21 porque desde las primeras generaciones Moisés ha tenido quien lo proclame en cada ciudad, cuando se lee cada sábado en las sinagogas.


Explicación.


La reunión de la asamblea está estructurada también en forma concéntrica: reunión de la asamblea (6), defensa de Pedro (7-11), Bernabé y Pablo en el centro del debate (12), sentencia de Santiago (13-21), resolución de la asamblea (22-29).

                    Reunión de la asamblea, compuesta solamente por los apóstoles y los responsables (6). La comunidad está presente también, pero no tiene voz ni voto en el debate (cf. v.12).

                    En medio de la discusión acalorada, señal de que la tesis farisea tiene sus partidarios entre los dirigentes, interviene Pedro, en representación de los apóstoles; la rec. occ. puntualiza que lo movió a ello el Espíritu Santo: "Se levantó Pedro movido por el Espíritu" (7a, cf. Mt 22,43; Mc 12,36).

                    Pedro les recuerda que "desde la primera época" fue elegido por Dios entre los dirigentes para anunciar la buena noticia a los paganos; los sucesos acaecidos en casa de Cornelio pertenecen ya a un pasado lejano, pero con valor fundacional (7b). Dios ratificó su anuncio derramando sobre ellos el Espíritu Santo, lo mismo que había hecho en Pentecostés sobre los de origen judío (cf. 10,44.47; 11,15.17), sin haber precedido ninguna señal exterior de conversión (bautismo), pues lee en el interior del hombre (8). Dios no distingue entre judíos y paganos, entre puro e impuro, sagrado o profano (9a, cf. 10,15.20.28; 11,9.12); no es la Ley -ni por ende la circuncisión- sino la fe la que purifica al hombre, suprimiendo así toda discriminación (9b, cf. 11,17).

                  Tras asentar los principios constitutivos de derecho, saca las consecuencias: querer imponer la Ley -una carga insoportable tanto para Israel como para los judeocreyentes- equilvadría a negar la gratuidad de la salvación (10); la salvación tanto para los paganos como para los judíos procede de la gracia del Señor Jesús y no de la circuncisión ni de la Ley, como pretendían los creyentes fariseos (11).

                 El silencio de la entera asamblea es señal de asentimiento. La rec. occ. lo justifica: "Habiendo dado los responsables su asentimiento guardó silencio toda la asamblea" (12). La comunidad judeocreyente escucha el relato de Bernabé y Pablo, situados en el centro del deber ante la decidida actitud de Pedro, éstos se atreven ahora a mencionar la conversión de los paganos (comp. v.3 con v.4); los prodigios son indicio del apoyo divino a la misión (cf. 14,3).

                Santiago, el pariente del Señor, interviene como portavoz del grupo de los responsables (cf. 12,17). Pide a la asamblea que preste atención a su requisitoria (13).

                Llamándole Simeón (forma hebrea de "Simón"), hace incapié en el origen étnico y religioso de Pedro. Al resumir el discurso de éste, tergiversa el sentido de sus palabras.

                Mediante la frase: "se ha dignado escoger de entre los paganos un pueblo (indeterminado) para él" (14), distingue a los paganos de Israel ("el pueblo", siempre determinado en Lc) y los subordina a la iglesia judía.

               Niega así toda novedad a lo expuesto por Pedro, haciéndolo coincidir con un pasaje de Amós (Am 9,11s, citado según los LXX), del que deduce que la restauración de la monarquía davídica (el mesianismo nacionalista judío, cf. 3,20ss) es condición indispensable para la salvación de la humanidad (15-17).

              El último inciso: "notorio desde antiguo" (18), es un comentario de Santiago inspirado en Is 45,21: el hecho que Dios se haya dignado "por vez primera" asimilar a los paganos a Israel, según la versión que acaba de dar él del relato de Pedro (v.14), no debe prejuzgar la restauración de Israel, pues ésta se inscribe en el plan primigenio de Dios, "desde antiguo".

             La rec. occ. es todavía más explícita: "Notria es desde antiguo para el Señor su obra": la restauración de la dinastía davídica es "la obra" por excelencia de Dios, a la que debe supeditarse la misión entre los paganos.

             Sentadas estas premisas, Santiago emite una sentencia salomónica, valiéndose de la autoridad que le otorga su calidad de sucesor del Mesías davídico por fuerza de su parentesco de sangre (cf. 1,14): la circuncisión no es obligatoria para los paganos (19), pero éstos han de respetar ciertas prescripciones, cuya transgresión haría imposible la convivencia con los judíos (20).

              El estatuto jurídico que impone a los creyentes venidos del paganismo es análogo al del extranjero asimilado al pueblo judío (cf. Lv 17s). Era el mínimo que los pensadores liberales judíos exigían a los paganos adictos que no se hacían plenamente judíos.

             La rec. occ., después de las prescripciones (om. la relativa a los animales estrangulados), añade: "Y no hacer a otros lo que uno no quiere par así", o sea, la regla de oro de la religiosidad judía.

             Santiago trata de justificar el fallo emitido apelando a un argumento jurídico: "Moisés", la Ley, no ha prescrito, pues sigue teniendo plena vigencia y mantiene la primacía que emanda de su antigüedad, "desde las primeras generaciones" (21), en contraposición al hecho más bien reciente de la apertura a los paganos, que Pedro hacía remontar a la primera época de la iglesia, "desde los primeros días" (15,7. lit.)

             Pedro se había pronunciado en favor de la libertad total frente a la Ley tanto para los paganos como para los judíos creyentes; Santiago retiene la obligatoriedad de la Ley para los creyentes judíos y, aunque renuncia a integrar a los convertidos del paganismo en el Israel mesiánico, les exige un estatuto jurídico que les permita convivir con el Israel verdadero.

SALMO. 96,1-3.10.

(Sal 98; Is 44-55) 


1Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, la tierra entera; 
2cantad al Señor, bendecid su nombre, 
pregonad día tras día su victoria.  
3Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. 
10Decid a los paganos: El Señor es rey: 
él afianzó el orbe, y no vacilará;

él gobierna los pueblos rectamente. 

Explicación.

96,1 Teóricamente, el canto es nuevo la primera vez que se canta, no cuando se repite. ¿Es nuevo un canto hecho de retazosusados? Creo que el autor se mueve con el espíritu de novedad que anima al profeta del destierro.  

96,10 La segunda frase está tomada del Sal 93,1, la tercera falta en el paralelo 1 Cr 16,31; algunos suprimen ambas para que quede el clamor escueto. 


Transposición cristiana.

Se pueden seguir dos pistas: el adviento y el reinado. Dejando la primera para el Sal 98, me fijo en la segunda. El Apocalipsis canta el reinado del Padre y de su Mesías: 11,15.17; 12,10-12; 19,6; véanse también 1 Cor 15,25; Col 1,13. 

EVANGELIO. Juan 15,9-11.

9. Igual que el Padre me demostró su amor, os he demostrado yo el mío. Manteneos en ese amor mío.
10. Si cumplís mis mandamientos, os mantendréis en mi amor, como yo vengo cumpliendo los mandamientos de mi Padre y me mantengo en su amor.
11. Os dejo dicho esto para que llevéis dentro mi propia alegría y así vuestra alegría llegue a su colmo.

Explicación.

El Padre demostró su amor a Jesús (9) comunicándole la plenitud de su Espíritu (1,32s), que era la comunicación de su gloria o amor fiel (1,14). Jesús demuestra su amor a los discípulos de la misma manera, comunicándoles el Espíritu que está en él (1,16; 7,39); la unión a Jesús-vid (15,1ss) se expresa ahora en términos de amor. Los discípulos deben vivir en el ámbito de ese amor (cf. 15,4).

Pone en paralelo la relación de los discípulos con él y la suya con el Padre (10,15) (10): la fidelidad del amor se expresa en ambos casos por la respuesta a las necesidades de los hombres (cumplir los mandamientos) del Padre/de Jesús). La praxis asegura la unión con él. No existe amor a Jesús sin compromiso con los demás. Los mandamientos o encargos del Padre a Jesús se identifican con su misión de salvar a la humanidad. El criterio objetivo de la relación con él y con el Padre es el amor de obra (cf. 1 Jn 3,14); éste demuestra la autenticidad de la experiencia interior.

La alegría (11) es “objetiva”, por el fruto que nace (15,8), y “subjetiva”, porque el amor practicado produce la experiencia del amor; los discípulos viven circundados del amor de Jesús. Pero además, Jesús comparte con ellos su propia alegría, la que procede del fruto de su muerte y de experiencia del Padre.

LECTURAS DEL MIÉRCOLES 27 DE ABRIL DEL 2016.


PRIMERA LECTURA. Hechos 15,1-6.

1 Unos que habían bajado de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos:
                        - Si no os circuncidáis conforme a la tradición de Moisés, no podéis salvaros.
                        2 Se produjo un altercado y una seria discusión con Pablo y con Bernabé, y determinaron que Pablo y Bernabé, con algunos más de ellos, subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y responsables sobre aquella cuestión.
                        3 Así pues, la comunidad los proveyó para el viaje, atravesaron Fenicia y Samaría refiriendo la conversión de los paganos y causando gran alegría en todos los hermanos.
4 Llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la comunidad de los apóstoles y los responsables y les contaron lo que Dios había hecho con ellos.
5 Pero algunos de la facción farisea, que se habían hecho creyentes, se levantaron para decir:
                      - Hay que circuncidarlos y mandarles que observen la Ley de Moisés.
6 Se reunieron entonces los apóstoles y los responsables para examinar el asunto.

EXPLICACIÓN.

                           La asamblea de Jerusalén (15,1-4): Comprende cinco momentos, dispuestos en forma concéntrica por contribuir a la vez un paréntesis en la misión y ser su punto crucial: conflicto en Antioquía (1s), intermedio (3-5), asamblea propiamente dicha (6-29), intermedio (30-35), nuevo conflicto en Antioquía (36-41).

                         1s. Ofensiva de los judeocreyentes contra la apertura a los paganos de la comunidad antioquena: No es posible la salvación sin hacerse antes judío; la rec. occ. distingue muy bien la doble condición que tratan de imponerles: "si no os circuncidáis y no observáis la tradición de Moisés" (1, cf. 21,21).

                        Pablo y Bernabé defienden su postura; gran tensión en la comunidad; decisión de enviar una representación a Jerusalén para aclarar de una vez la cuestión (2). La rec. occ. en lugar de "y determinaron...", precisa: "Pablo, en efecto, sostenía vigorosamente que debían permanecer como estaban cuando habían creído (cf. 11,23); pero los que habían venido de Jerusalén les ordenaron -a Pablo y Bernabé y algunos otros- que subieran para comparecer en Jerusalén ante los apóstoles y responsables, a fin de que fueran juzgados por ellos sobre aquella cuestión".

3 - 5.               De camino, ante las comunidades cristianas de origen pagano o samaritano, cuentan la conversión de los paganos, provocando en todas ellas gran alegría (3). En Jerusalén, en cambio, ante los apóstoles y los responsables de la comunidad judeocreyente, sólo hacen referencia a los beneficios que Dios les ha hecho a ellos personalmente (cf. 14,27); no se constata alegría alguna (4).

                      Intervienen entonces los elementos más conservadores de la comunidad jerosolimitana, de procedencia farisea, los mismos que habían provocado el conflicto en Antioquía, como muy bien especifica la rec. occ.: "Pero los que les habían ordenado que subieran para comparecer ante los responsables intervinieron diciendo -algunos de la facción farisea que se habían hecho creyentes-: Hay que etc.'" (Un paréntesis análogo, entre el verbo "decir" y el contenido del discurso o dicho, en 1,15.) (5a). La circuncisión es obligatoria y comporta, además, la observancia de la Ley de Moisés (5b, cf. Gál 5,3).

La reunión de la asamblea está estructurada también en forma concéntrica: reunión de la asamblea (6).... 

SALMO. 122,1-5.


1iQué alegría cuando me dijeron 
«Vamos a la casa del Señor». 
2Ya están pisando nuestros pies 
tus umbrales, Jerusalén.
3¡Jerusalén!, construida como ciudad 
bien unida y compacta,
4adonde suben las tribus, 
las tribus del Señor;
según la costumbre de Israel,
a dar gracias al nombre del Señor. 
5Allí reside el tribunal de justicia,

el tribunal del palacio de David. 

Explicación.


122,1-2 Concentra los dos momentos extremos de la romería: el anuncio de la partida y la llegada, saltándose el viaje con su fatiga: cfr. Sal 84.
122,3-5 Predicados de la ciudad. Su trazado, con casas unidas formando calles; el templo donde se unen las tribus para alabar al Señor: cfr. Sal 65,2; la administración central de la justicia en un tribunal supremo. La imagen supone una nación unificada, con un centro religioso y político: ¿refleja una realidad. un recuerdo, una aspiración? Mucho depende de la datación del salmo. 
Transposición cristiana.
Creo que se han de leer sobre el fondo de este canto de peregrinación las palabras de Jesús al avistar la ciudad: Lc 18,41-44. El destino de Jerusalén lo recoge la Iglesia celestial según Ap: tronos 20,4.11-15; belleza 21,11-21; doce (puertas) 21,12-14; no templo 21 ,22s.  


EVANGELIO. Juan 15,1-8.

La comunidad en expansión.
(Jn 15, 1-6)

1. Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador.
2. Todo sarmiento que en mí no produce fruto, lo corta, y a todo el que produce fruto lo limpia, para que dé más fruto.
3. Vosotros estáis limpios por el mensaje que os he comunicado.
4. Seguid conmigo, que yo seguiré con vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí solo si no sigue en la vid, así tampoco vosotros si no seguís conmigo.
5. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que sigue conmigo y yo con él, ése produce mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada.
6. Si uno no sigue conmigo, lo tiran fuera como al sarmiento y se seca; los recogen, los echan al fuego y se queman.

Amor, amistad y fruto.
(Jn 15, 7-17)

7. Si seguís conmigo y mis exigencias siguen entre vosotros, pedid lo que queráis, que se realiza.
8. En esto se ha manifestado la gloria de mi Padre, en que hayáis comenzado a producir mucho fruto por haberos hecho discípulos míos.

EXPLICACIÓN.

1-6. La vid o viña era el símbolo de Israel como pueblo de Dios (Sal 80,9; Is 5,1-7; Jr 2,21; Ez 19,10-12). La afirmación de Jesús (1) se contrapone a estos textos; no hay más pueblo de Dios (vid y sarmientos) que la nueva humanidad que se construye a partir de él (cf. 1,9: la luz verdadera; 6,32; el verdadero pan del cielo). Como en el AT, es Dios, ahora llamado el Padre, quien ha plantado y cuida esta vid.

Advertencia severa (2) que define la misión de la comunidad. Jesús no ha creado un círculo cerrado, sino un grupo en expansión: todo miembro tiene un crecimiento que efectuar y una misión que cumplir. El fruto es el hombre nuevo, a nivel de individuo y comunidad, y a nivel de expansión; no se produce fruto cuando no se comunica la vida que se recibe; el que se niega a amar y no hace caso al Hijo, se coloca en la zona de la tiniebla (3,36). Es aquel que pertenece a la comunidad pero no responde al Espíritu.

Quien practica el amor tiene que seguir un proceso ascendente, un desarrollo, hecho posible por la limpia que el Padre hace. Elimina factores de muerte, haciendo que el discípulo sea cada vez más auténtico y más libre, y aumente así su capacidad de entrega y su eficacia. Pretende acrecentar el fruto: fruto de madurez en el discípulo, fruto de nueva humanidad.

Hay una limpieza inicial (cf. 13,10) y otra sucesiva para el crecimiento. Sintetizando datos, la limpieza o purificación la produce la opción por el mensaje de Jesús, que es el del amor. Éste separa del mundo injusto y quita, por tanto, el pecado (1,29). El mensaje, en cuanto se hace práctica en la vida del discípulo, se identifica con el Espíritu, dinamismo del amor. La actividad del amor sigue efectuando la purificación. Según el significado de “limpio/puro” sólo quien practica el amor agrada a Dios (cf. 14,23).

Jesús exhorta a sus discípulos a renovar su adhesión a él (4), en función del fruto que han de producir. La unión mutua entre Jesús y los suyos, vistos aquí como grupo, es la condición para la existencia de la comunidad, para su vida y para el fruto. El sarmiento/discípulo no se mantiene vivo (vida=amor) si se corta de la fuente de la vida/amor.

Repite Jesús su afirmación primera (5). Entre él y los suyos existe una unión íntima: la misma vida circula en él y en ellos, gracias a la asimilación a él (6,56: comer su carne y beber su sangre): mucho fruto, cf. 12,24. Quien rechaza el amor renuncia a la vida (6); la muerte en vida acaba en la muerte definitiva.

Sigue el tema de la fecundidad (7); el fruto se apoya también en la eficacia de la petición. Jesús se hace colaborador en la tarea de los suyos, sin límite alguno (lo que queráis). La respuesta a las exigencias concretas del amor crea el ambiente de la comunidad (entre vosotros, cf. 5,38). La sintonía con Jesús, creada por el compromiso a favor del hombre, establece su colaboración activa con los suyos. “Pedir” significa afirmar la unión con Jesús y reconocer que la potencia de vida procede de él.


La gloria, que es el amor del Padre (8), se manifiesta en la actividad de los discípulos, que trabajan a favor de los hombres.

SÍNTESIS.

La existencia de la humanidad nueva en medio de la sociedad injusta no depende de una institución, sino de la participación de la vida de Jesús. Él crea la alternativa al “mundo” opresor: la sociedad del amor mutuo, expresión de la vida y ambiente de la libertad, que trabaja por incluir a la humanidad entera.

El compromiso cristiano es el dinamismo de una experiencia que busca comunicarse. La unión con Jesús y el Espíritu que él infunde llevan necesariamente a la actividad. El fruto tiene un doble aspecto inseparable: el crecimiento personal y comunitario y la expansión de la vida en la humanidad.

Identificado con Jesús y su mensaje, el grupo tiene su pleno apoyo. La actividad de la comunidad hace llegar a los hombres el amor del Padre que ofrece vida. Jesús excluye la adhesión y el amor propios de siervos o súbditos: deben ser amistad que llega a dar la vida por los amigos. La misión adquiere así una dimensión nueva: los discípulos se dedicarán con él a una labor que sienten como propia; no serán siervos de un señor, sino hombres libres, amigos que comparten su alegría en la tarea común.

LECTURAS DEL MARTES 26 DE ABRIL DEL 2016.


PRIMERA LECTURA. Hechos 14,19-28.

19 Pero se presentaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron el gentío; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dándolo ya por muerto.
20a Pero, cuando lo rodearon los discípulos, él se levantó y entró en la ciudad.
20b Al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.
21 Después de anunciar la buena noticia en aquella ciudad y de ganar numerosos discípulos, regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía,
22 afianzando el ánimo de los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe diciendo:
                   - Tenemos que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
                   23 En cada comunidad les designaban responsables, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído.
24 Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia.
25 Predicaron el mensaje en Perge, bajaron a Atalía,
26 y de allí zarparon para Antioquía, su punto de partida, donde habían sido encomendados a favor de Dios para la obra que habían cumplido.
27 Al llegar, reunieron a la comunidad y se pusieron a contarles lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto a los paganos la puerta de la fe.
28 Se detuvieron allí por algún tiempo con los discípulos.

EXPLICACIÓN.

Continúa la persecución implacable por parte de los judíos (19a). La lapidación de Pablo recuerda la de Esteban (cf. 7,58), pero con los términos invertidos: primero apedrean a Pablo y luego lo sacan de la ciudad dándolo por muerto (19b). Los judíos no le perdonan que no haya impuesto a los paganos la circuncisión y la observancia de la Ley. El judaísmo ha roto con Pablo (19c: "dándolo ya por muerto"). Éste revive en la comunidad de origen pagano (20a).  

20b-28         Pablo asume de nuevo la iniciativa (20b). Él y Bernabé visitan a la inversa las comunidades antes fundadas, sin ser obstaculizados ya por los judíos (recuérdese v.19c) (21). Se nota ahora la mano de Bernabé (cf. 11,23); primera mención del reinado de Dios en la misión: éste no es una realidad de triunfo, se implanta en medio de la tribulación, que es inevitable (22, cf. Mc 10,30). Organización de las comunidades fundadas a la ida mediante el establecimiento de un consejo de presbíteros, a imitación de la iglesia de Jerusalén (23, cf. 11,30). Regreso a Antioquía, una vez cumplida la misión (26, cf. 13,2). Informan a la comunidad sobre el éxito de la misión en su doble vertiente: los beneficios divinos que han experimentado en su persona y la apertura al mundo pagano (27). La primera fase de la misión concluye en Antioquía, donde había empezado. 

SALMO. 145,10-13.21.

10Que te alaben, Señor, todas tus creaturas, 

que tus leales te bendigan,
11que proclamen la gloria de tu reinado, 
que cuenten tus hazañas,
12explicando tus hazañas a los hombres, 
la gloria y majestad de tu reinado.
13Tu reinado es un reinado eterno,

tu gobierno, de generación en generación. 
21Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, 

todo viviente bendiga
su santo nombre por siempre jamás.
Explicación.
145,10 La alabanza de todas las criaturas es el tema del salmo 148. De ellas se destaca el grupo de los "leales" o vasallos.
145,11-13 Los versos centrales recogen el título inicial, "Rey mío" e insisten en él. El salmo no piensa en un rey terreno ni en un territorio nacional con su capital: acepta la situación que precede y sigue a la monarquía. En compensación, se coloca en un reino más glorioso: divino, universal y perpetuo. En este puesto falta el verso de la letra N. Las versiones antiguas suponen un texto semejante al v. 17: "El Señor es de fiar en todas sus palabras, es leal en todas sus acciones". 
145,21 Sobre el título Santo puede verse el Sal 99.
Transposición cristiana.

Puesto en boca de Cristo y de la Iglesia, enriquece el sentido de los predicados que el Hijo tributa al Padre y la Iglesia dedica a su rey, Jesucristo.  
EVANGELIO. Juan 14,27-31.
Colofón: La despedida.
(Jn 14, 27-31)

14, 27. “Paz” es mi despedida; paz os deseo, la mía, pero yo no me despido como se despide todo el mundo. No estéis intranquilos ni tengáis miedo;
28. habéis oído lo que os dije: que me marcho para volver con vosotros. Si me amarais os alegraríais de que vaya con el Padre, porque el Padre es más que yo.
29. Os lo dejo dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda lleguéis a creer.
30. Ya no hay tiempo para hablar largo, porque está para llegar el jefe del orden este. No es que él pueda nada contra mí,
31. sino que así comprenderá el mundo que amo al Padre y que cumplo exactamente lo que me mandó. ¡Levantaos, vámonos de aquí!


EXPLICACIÓN.

27-31. Desear la paz (27) era el saludo ordinario al llegar y al despedirse. La despedida y el saludo de Jesús no son, como los ordinarios, triviales. Tampoco se despide como todos, pues, aunque se va, no va a estar ausente (28). Ir al Padre, aunque sea a través de la muerte, no es una tragedia, puesto que su muerte va a ser la manifestación suprema del amor del Padre (12,27s). El Padre es más que Jesús, porque en él Jesús tiene su origen (1,32; 3,13.31; 6,61), el Padre lo ha consagrado y enviado (10,36) y todo lo que tiene procede del Padre (3,35; 5,26s; 17,7).
Había predicho la traición que lo llevaría a la muerte (13,19); ahora predice los efectos de ésta: el triunfo de la vida (29). La marcha es inminente (30). El jefe del orden este, personificación del poder opresor. Jesús no está en absoluto sometido a ese poder, ni ése puede pretender autoridad sobre él ni derecho a detenerlo y condenarlo. Pero va a aceptar el enfrentamiento para mostrar a la humanidad su amor al Padre (cf. 8,28) (31), llevando a cabo su obra aun a costa de su propia vida (10,17). La muerte de Jesús debe convencer a todos de la autenticidad de su mensaje y de su fidelidad al que lo envió.
La exhortación a salir (Levantaos, vámonos de aquí), después de anunciar la llegada del jefe del orden este (30), tiene un tono de desafío que se convierte en consigna para toda la comunidad. Como Jesús, ésta ha de afrontar la hostilidad del mundo.
Estas palabras dividen el discurso de la cena en dos partes. En la primera, la instrucción de Jesús, de obra y de palabra, se ha referido a la constitución de la comunidad; en la segunda (caps. 15-16) va a tratar de su identidad y misión en medio del mundo. La invitación a marcharse con él indica precisamente la diferencia de tema. Jesús va a marcharse con el Padre pasando a través del mundo de tiniebla y muerte, y en este paso se lleva a los suyos consigo. La constitución de la comunidad se ha hecho dentro de casa, pero su camino está fuera, en medio de la humanidad oprimida y en oposición a los poderes opresores.

SÍNTESIS.

La muerte de Jesús no interrumpe su presencia entre los suyos. Mirando a su desenlace, debe ser motivo de alegría, pues significa la culminación de su misión y la realización de su obra, su estado definitivo con el Padre. Toca ahora ver la misión del grupo en la humanidad y la oposición que va a encontrar.

LECTURAS DEL LUNES 25 DE ABRIL DEL 2016.


Primera Lectura. 1 Pedro 5,5-14.

5Respecto a los jóvenes: poneos a disposición de las personas de edad. 

Y todos, en el trato mutuo, forraos bien de humildad, porque «Dios se enfrenta con los arrogantes, pero concede gracia a los humildes» (Prov 3,34). 6Por eso haceos humildes, para estar bajo la mano poderosa de Dios, que él a su tiempo os levantará; 7 descargad en Dios todo agobio, que a él le interesa vuestro bien. 
8Despejaos, espabilaos, que vuestro adversario el diablo, rugiendo como un león, ronda buscando a quien tragarse. Hacedle frente firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos en el mundo entero están pasando por idénticos sufrimientos. 10Tras un breve padecer, Dios, que es todo gracia y que os llamó por el Mesías a su eterna gloria, él en persona os restablecerá, afianzará, robustecerá y dará estabilidad.
                    11Suyo es el dominio por los siglos. Amén.
                    12Por mano de Silvano, hermano de toda confianza -que por tal lo tengo-, os he escrito esta breve carta para exhortaros y confirmaros que ésta es la verdadera gracia de Dios: apoyaos en ella.
                    13Os manda recuerdos, la que está en Babilonia, elegida como vosotros, y en particular mi hijo Marcos. 14Saludaos unos a otros con el beso fraterno. Paz a todos vosotros los cristianos.
 

EXPLICACIÓN.

5-7            Corrige el autoritarismo y la codicia de ciertos líderes de la comunidad (para los responsables, cf. 1 Tim 5,17). La disponibilidad de los jóvenes respecto a los ancianos, acostumbrada en toda sociedad, es sólo un ejemplo de la humildad que ha de caracterizar el trato de unos con otros dentro de la comunidad. El autor apoya esta actitud citando Prov 3,34 (5). 

8-14.         El diablo, adversario de la comunidad, representa a los perseguidores. Vigilancia para no ceder a las tentaciones que ofrece la sociedad. La fe o adhesión a Jesús es el arma defensiva de los cristianos. El fin de la carta recuerda su principio (1,6). Contraste entre la brevedad del padecer y la gloria futura (8-10). Silvano, amanuense (cf. 1 Tes 1,1; 2 Tes 1,1). Despedida desde Roma (Babilonia). Para Marcos, cf. Hch 12,12.25; 13,5.13; 15,37.39. Saludos de una comunidad a otra (cf. 2 Jn 1,13). Para el beso, cf. Rom 16,16.


Salmo. 89,2-3.6-7.16-17.

2La lealtad del Señor cantaré eternamente, 
anunciaré de edad en edad tu fidelidad. 
3Afirmo: Tu lealtad está construida en los cielos, 
en ellos está firme tu fidelidad:  

6Proclamen los cielos tu maravilla, Señor,
tu fidelidad en la asamblea de los Santos. 
7Pues ¿quién sobre las nubes se compara al Señor
o se asemeja al Señor entre los seres divinos? 
16Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: 
caminará, Señor, a la luz de tu rostro.
17Tu nombre es su gozo constante, 
tu justicia es su orgullo. 
Explicación.
89,2-3 El orante enuncia su programa: un canto para la posteridad, perdurable como el tema que trata y como su garantía celeste.  
89,6 Se refiere a la corte celeste: los "cielos" personificados (cfr. Sal 19,2; Sal 50,6; Is 1,2). Los "Santos": Job 5,1; 15,15; Zac 14,5.
89,7 "Nubes": tomando el singular hebreo como colectivo; sería el reino de los meteoros controlados por divinidades. Los verbos de comparar se unen en Is 40,18.
89,16 "Aclamar" la palabra hebrea denota aquí un grito de triunfo. Por el camino de la vida y la conducta los ilumina como un sol el rostro benévolo de Dios.  

Transposición cristiana.

 Ya durante la economía antigua se leyó el salmo en clave mesiánica, y así lo han leído los cristianos. Parte del v. 21 se cita en Hch 13,22; 28b se cita en Ap 1,5. Más importantes son las relaciones temáticas: el título de Mesías, la unción, la relación Hijo / Padre, el título de primogénito (Rom 8,29; Col 1,15.18 Ap 1,5; Heb 1,6). Y para meditar el tema de la fidelidad, tenemos Rom 1,5.8; 2 Tim 2,11-13. 

Evangelio. Marcos 16,15-20.

UN FINAL AÑADIDO AL EVANGELIO DE MARCOS. 


Misión de los discípulos y ascensión (Mt 28,16-20; Lc 24,36-53).

15 Y añadió:
-Id por el mundo entero proclamando la buena noticia a toda la humanidad. 16El que crea y se bautice, se salvará; el que se niegue a creer, se condenará. 17A los que crean, los acompañarán estas señales: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, 18cogerán serpientes en la mano y, si beben algún veneno, no les hará daño; aplicarán las manos a los enfermos y quedarán sanos.
19Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. 20Ellos se fueron a proclamar el mensaje por todas partes, y el Señor cooperaba confirmándolo con señales que los acompañaban.
 
SIN COMENTARIOS.

LECTURAS DEL DOMINGO 24 DE ABRIL DEL 2016.


PRIMERA LECTURA. Hechos 14,21-27.

21 Después de anunciar la buena noticia en aquella ciudad y de ganar numerosos discípulos, regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía,
22 afianzando el ánimo de los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe diciendo:
                   - Tenemos que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
                   23 En cada comunidad les designaban responsables, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído.
24 Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia.
25 Predicaron el mensaje en Perge, bajaron a Atalía,
26 y de allí zarparon para Antioquía, su punto de partida, donde habían sido encomendados a favor de Dios para la obra que habían cumplido.
27 Al llegar, reunieron a la comunidad y se pusieron a contarles lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto a los paganos la puerta de la fe.

Explicación.

Él y Bernabé visitan a la inversa las comunidades antes fundadas, sin ser obstaculizados ya por los judíos (recuérdese v.19c) (21). Se nota ahora la mano de Bernabé (cf. 11,23); primera mención del reinado de Dios en la misión: éste no es una realidad de triunfo, se implanta en medio de la tribulación, que es inevitable (22, cf. Mc 10,30). Organización de las comunidades fundadas a la ida mediante el establecimiento de un consejo de presbíteros, a imitación de la iglesia de Jerusalén (23, cf. 11,30). Regreso a Antioquía, una vez cumplida la misión (26, cf. 13,2). Informan a la comunidad sobre el éxito de la misión en su doble vertiente: los beneficios divinos que han experimentado en su persona y la apertura al mundo pagano (27). 

SALMO. 145,8-13.


8EI Señor es clemente y compasivo, 
paciente y misericordioso.
9EI Señor es bueno con todos,
se compadece de todas sus creaturas.
10Que te alaben, Señor, todas tus creaturas, 
que tus leales te bendigan,
11que proclamen la gloria de tu reinado, 
que cuenten tus hazañas,
12explicando tus hazañas a los hombres, 
la gloria y majestad de tu reinado.
13Tu reinado es un reinado eterno,

tu gobierno, de generación en generación. 

Explicación.


145,8 Gon leve variante repite la fórmula litúrgica tradicional, cuyo lugar clásico es Ex 34,6.
145,9 Todo cuanto Dios ha creado es objeto de su bondad y digno de su compasión o cariño: léase Sab 11,24.
145,10 La alabanza de todas las criaturas es el tema del salmo 148. De ellas se destaca el grupo de los "leales" o vasallos.
145,11-13 Los versos centrales recogen el título inicial, "Rey mío" e insisten en él. El salmo no piensa en un rey terreno ni en un territorio nacional con su capital: acepta la situación que precede y sigue a la monarquía. En compensación, se coloca en un reino más glorioso: divino, universal y perpetuo. En este puesto falta el verso de la letra N. Las versiones antiguas suponen un texto semejante al v. 17: "El Señor es de fiar en todas sus palabras, es leal en todas sus acciones".


 SEGUNDA LECTURA. Apocalipsis 21,1-5.

1 Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.
2 Y Vi bajar del cielo, de junto a Dios, a la ciudad santa, la nueva Jerusalén, ataviada como una novia que se adorna para su esposo.
3 Y oí una voz potente que decía desde el trono:

- Ésta es la morada de Dios con los hombres;
él habitará con ellos
y ellos serán su pueblo (Ez 37,27).

Dios en persona estará con ellos
y será su Dios.
4 Él enjugará las lágrimas de sus ojos,
ya no habrá más muerte ni luto
ni llanto ni dolor,
pues lo de antes ha pasado.
5 Y el que estaba sentado en el trono dijo:
- Todo lo hago nuevo.
Y añadió:
- Escribe, que estas palabras son fidedignas y verídicas.

Explicación.

Visión del cielo y tierra nuevos, cf. Is 65,17. Nueva creación, definitiva, que no se opone a la antigua, pero que representa un salto cualitativo respecto a ella, en función de la nueva realidad del hombre y de su relación con Dios. No desaparece el mundo en la infinitud de Dios, se transforma en mundo de Dios, una vez eliminado todo lo que, debido a la alineación del hombre, le impedía ser transfigurado por el amor de Dios. El mar, concebido como el residuo del caos primitivo, no tiene lugar en el orden nuevo; cf. Is 51,9s (1).

Nueva visión (2). Idealmente, Jerusalén debía haber sido la ciudad cuyo centro era Dios, presente en el templo, pero había sido infiel a esta vocación; no es ella la que es glorificada. Nueva Jerusalén, cf. Is 60,1-9; 65, 18s; Ez 48,35; el prototipo de la nueva sociedad, don de Dios a los hombres, en la nueva creación; ciudad santa, santificada por la presencia divina. Como una novia: van a celebrarse las bodas del Cordero (19,7-9), símbolo de la relación de fidelidad y amor entre Jesús y la humanidad nueva.

La voz de Dios o de Jesús (desde el trono) (3-4): la ciudad misma es la morada de Dios (cf. Éx 29,45; Is 12,6; Ez 37,27; Zac 8,8), no necesitará un templo (cf. 21,22; Éx 25,8); ha terminado el misterio del santuario; la presencia de Dios no inspira temor; ellos serán su pueblo, formado ahora por hombres de todas las naciones (cf. 5,9s) (3). Amor y ternura de Dios; consuelo definitivo, cf. Is 25,8; 35,10; 65,16-19. Lo de antes, el doloroso proceso de la humanidad (4). 

Por primera vez en el libro se explicita que es Dios quien habla (5); pronuncia la palabra final, que cumple su designio. Juan debe comunicarlo a las comunidades (Escribe; cf. 1,11, orden de un ángel; 1,19, de Jesús; 14,13, de una voz potente; 21,5, de Dios). 

EVANGELIO. Juan 13,31-35.

31. Cuando salió, dijo Jesús:
-Acaba de manifestarse la gloria del Hombre y, por su medio, la de Dios;
32. y, por su medio, Dios va a manifestar su gloria y va a manifestarla muy pronto.


Código y distintivo de la nueva comunidad.

(Jn 13, 33-35)

33. Hijos míos, ya me queda poco que estar con vosotros. Me buscaréis, pero aquello que dije a los judíos: “Adonde yo voy, vosotros no sois capaces de venir”, os lo digo también a vosotros ahora.
34. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, también vosotros amaos unos a otros.
35. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: en que os tenéis amor entre vosotros.

EXPLICACIÓN.

Jesús interpreta la salida de Judas (31-32), como había interpretado el lavado de los pies (13,12). Ha puesto libremente su vida en manos de sus enemigos, por amor al hombre, para salvarlo. Así manifiesta al máximo su gloria/amor, y el amor manifestado es el de Dios mismo, tan grande que, traducido por Jesús en términos humanos, llega al don de la propia vida por los hombres. En la primera parte (31) ocupa el primer plano la manifestación de la gloria/amor de Dios a través del de Jesús; en la segunda (32) se trata de la comunicación a los hombres de ese amor/gloria de Dios, el Espíritu, a través de Jesús. La gloria/amor de Jesús se manifiesta en dar su vida y expresa el amor de Dios al hombre. La de Dios se manifiesta en el don del Espíritu, que se hace por medio de Jesús.

Nota crítica: Se ha elegido la lectura corta, suprimiendo en v.32 la repetición: “Si la gloria de Dios se ha manifestado por su medio”, peor atestiguada que la omisión. 

33-35. Terminó de afecto (33: Hijos míos, lit. “hijitos”). El momento es emocionante, porque va a anunciar su próxima partida. Con esto, las palabras que siguen toman el carácter de testamento. Alusión a 8,21. En su itinerario nadie puede acompañarlo; nadie puede aún comprender la magnitud de su amor ni asociarse a él.

Ellos se quedan y él va a constituirlos en comunidad, dándoles su estatuto y su identidad. El mandamiento nuevo (34) se opone y sustituye a la Ley antigua. Diferencia entre las dos alianzas (1,17). Es nuevo en dos sentidos:

1) Por la norma que propone, el amor del Hijo único que posee la plenitud del Espíritu (igual que yo os he amado; cf 6,53: comer su carne y beber su sangre); cesa por insuficiente la antigua norma: “Amarás al prójimo como a ti mismo” (Lv 19,18).

2) Por el contenido: en la antigua ley el hombre había de amar a Dios sobre todas las cosas (Dt 6,4s), pero con amor y fidelidad humanos; Dios estaba “separado” del hombre y podía ser “objeto” de amor. Ahora, Jesús comunica el Espíritu, la fuerza del amor de Dios mismo, que identifica con Jesús y con el Padre. Dios no exige que el hombre se entregue a él, él se entrega al hombre como fuerza de amor, por la que el hombre puede, a su vez, entregarse a los demás. Los discípulos aman siendo uno con el Padre y el Hijo (17, 21-23). Por eso el mandamiento de Jesús no prescribe ya el amor de Dios, sino el amor entre los hombres. No hay que amar “a Dios” o “a Jesús”, sino amar a los hombres “con y como Dios”, “con y como Jesús”.
En otras palabras: Respecto a Jesús y al Padre existe un amor de identificación, por la comunidad de Espíritu; el amor de entrega lo realiza el discípulo hacia los demás hombres.

El punto de referencia del mandamiento, igual que yo os he amado, acaba de explicarlo Jesús en las dos escenas precedentes: “amar” consiste en acoger, en ponerse al servicio de los demás para darles dignidad y libertad (lavado de los pies) y eso sin cejar ni desanimarse, respetando la libertad y respondiendo con amor al odio (episodio de Judas).

El amor que existe entre los suyos ha de ser visible (35) y será el signo distintivo de su comunidad. Lo que aprenden los discípulos de su maestro no es una doctrina, sino un comportamiento: no van a distinguirse por un saber particular ni van a comunicar a la humanidad una especulación sobre Dios. Van a mostrar la posibilidad del amor y de una sociedad nueva. La identidad del grupo no estará basada en observancias, leyes o cultos. Poniendo como único distintivo el amor desliga Jesús a los suyos de todo condicionamiento cultural: el amor es el lenguaje universal.